Apocalipsis Capítulo 13

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La bestia que subía del mar
La bestia que sube de la tierra
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Capítulo 13

La bestia que subía del mar

  13:1. Entonces vi una bestia
θηρίον (theríon) sustantivo, segunda declinación, segunda sección, caso nominativo singular, traduce: bestia. Este término se deriva de la palabra θήρα (théra) o θήρ (thér) significa fiera, animal salvaje, monstruo. La palabra bestia o fiera, encierra la idea de agresividad y violencia, acciones que comete contra el nacimiento y formación de la iglesia de Jesucristo. El capítulo menciona dos bestias, la primera, tiene relación con el dragón del capítulo 12, se refiere a la bestia que sube del mar y es la personificación del poder político y militar del imperio romano. La idea de los poderes imperiales como bestias estaba presente en la concepción judía (Dn 7), las características descritas vinculan el aspecto político, militar, económico y religioso que tenía el imperio romano.  
que subía del mar
θαλάσσης (thalásses) sustantivo femenino, primera declinación, segunda sección, en caso genitivo singular, traduce: del mar. Viene del nominativo θάλασσα (thálassa), que significa mar, por lo general en la mitología antigua, en la tradición bíblica y en la literatura apocalíptica el mar simbolizaba caos, desorden, injusticia, dolor, las turbulencias de la vida, a veces la maldad, opresión, una fuerza grande que dificulta la existencia humana.  
, la cual tenía diez cuernos
κέρατα (kérata) sustantivo neutro, tercera declinación, en caso acusativo plural, traduce: a los cuernos. Viene del nominativo κέρας (kéras), que significa cuerno. Por lo general, en la literatura bíblica y apocalíptica el cuerno significa poder, el cuerno se hizo símbolo de poder (Dn 7:11-12; Ex. 27:2). Muchas veces representa el poder político o autoridad del gobernante. En la literatura apocalíptica, los cuernos son símbolo de poderes imperiales (Dn 7:7-8; 8:20). Al decir el autor “diez cuernos”, une la simbología del número diez, totalidad, plenitud, con el significado del cuerno, comunicando que la bestia tenía todo el poder político, un poder absoluto sobre la historia y la tierra.  
y siete cabezas
κεφαλὰς ἑπτὰ (kefalas jepta), expresión griefa que traduce: siete cabezas. La palabra cabeza en la literatura apocalíptica significa conocimiento, autoridad. El número siete es perfección, plenitud, y por lo general se utiliza para referirse a lo divino, a Dios, al cordero o algo sagrado. Pero Juan presenta una excepción, aplica el sentido del siete a la bestia. Las siete cabezas que menciona apuntan a los 7 emperadores que no derogaron el edicto de persecución contra los cristianos, comunicando una totalidad política, una autoridad violenta, los emperadores son: 1. Nerón (que reinó del 54d.C.– 68d.C.); 2. Galba (68 d.C. – 69 d.C.); 3. Otón (enero a abril del 69 d.C.), 4. Vitelio (abril a diciembre del 69 d.C.); 5. Vespasiano (69 d.C. – 79 d.C.); 6. Tito (79 d.C. – 81 d.C.) y 7. Domiciano (81 d.C. – 96 d.C.).  
. En cada cuerno tenía una diadema y en cada cabeza un nombre blasfemo
βλασφημίας (blasfemías) sustantivo femenino, primera declinación, primera sección, caso genitivo singular, traduce: de la blasfemia, del ultraje. Viene del nominativo Βλασφημία (blasfemía), que significa blasfemia; el trasfondo histórico del término Βλασφημία se encuentra en los pueblos antiguos. En muchas culturas teocráticas, en Israel y en pueblos circundantes a Israel la blasfemia era un delito grave, penalizado, hasta con la pena de muerte. En la antigua Mesopotamia, en su código de Hammurabi, promulgado hacia el año de 1250 a.C., en las 282 prescripciones, constaba el delito de la blasfemia. Según el código y otras leyes antiguas, aprobadas durante el siglo XIII a.C. la blasfemia consistía en dirigir o proferir palabras injuriosas y calumniosas contra la divinidad; la persona que incumplía esta ley ameritaba el castigo de la muerte. El Antiguo Testamento concibe la blasfemia de la misma forma que las culturas cercanas al pueblo de Israel. Levítico 24:10-23, nos muestra un ejemplo del castigo de quien incurría en la blasfemia, acción que fue penalizada con la pena de muerte, a través de una lapidación; la cita describe a un joven que dijo palabras calumniosas contra Dios. Cita que nos indica que las leyes antiguas judías contemplaban la blasfemia como un delito público, y ejercían castigo público, muy severo. En el siglo III a.C. con la influencia griega, y posteriormente romana, se mantuvo la misma idea del delito de la blasfemia, es decir, palabras dirigidas contra la divinidad. Pero, el delito, se tipificó de manera más profunda, y se estableció dos tipos de blasfemia, la directa y la indirecta. La blasfemia directa, consistía en acciones o palabras dirigidas a la divinidad, y blasfemia indirecta, se consideraba proferir palabras y acciones, dirigidas al santuario o calumnias contra un sacerdote que representa la divinidad. En el siglo I d.C., antes de la formación de los Evangelios y de los escritos neotestamentarios, la Iglesia primitiva adoptó el concepto de blasfemia igual que la concepción greco-romana. En este texto, cuando dice que la bestia tenía nombres blasfemos sobre sus cabezas significa que todos los Emperadores obligaban a los cristianos a apostatar o blasfemar contra Jesucristo o serían ejecutados.  

2. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, pero tenía los pies como de oso y la boca como de león; el dragón le dio a la bestia su poder, su trono y una gran autoridad.
3. Vi que una de las cabezas de la bestia parecía que había recibido una herida mortal
La indicación “herida mortal”, revela un período de inestabilidad política que experimentará el Imperio. En los años 68 y 69, se da un desequilibrio, cuando el senado romano destituye del trono a Nerón, la reacción fue una guerra civil, y cada emperador que asumía el poder, era asesinado, tres emperadores fueron eliminados, como Galba, Otón y Vitelio, esta crisis política afectó considerablemente la estabilidad política y social del Imperio Romano, estuvo a punto de derrumbarse en esta época; con la dinastía Flavia y su fundador Vespasiano, el Imperio recupera su hegemonía y estabilidad, señal que da a entender que la herida en la cabeza de la bestia sanó.  
, pero su herida fue sanada, y toda la tierra se maravilló y seguía a la bestia;
4. y adoraban al dragón, ya que él había dado su autoridad a la bestia; también adoraban a la bestia, diciendo: “¿Quién es semejante a la bestia? ¿Quién puede luchar contra ella?”
5. A la bestia le fue dada una boca que hablaba con arrogancia y profería blasfemias; además, se le dio autoridad para actuar durante cuarenta y dos meses;
6. y abrió su boca para blasfemar contra Dios, contra su nombre y su tabernáculo y blasfemar a los que viven en el cielo. 
7. La bestia recibió el poder para hacer guerra contra el pueblo santo de Dios y de vencerlo; y también recibió autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.
8. A la bestia la adorarán todos los moradores de la tierra, aquellos que no tengan sus nombres escritos, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue sacrificado.
9. El que tenga oídos, que oiga.
10. Quien deba estar preso, preso será; quien deba morir a espada, a espada morirá. En esto se pondrá a prueba a los fieles; esto significa que el pueblo santo de Dios debe tener paciencia y fe por identidad.  
La bestia que sube de la tierra

11.  Vi a otra bestia que subía de la tierra
La segunda bestia que Juan describe, viene de la tierra. Representa las filosofías, las ideologías, discursos, sistemas políticos, son servidores del Imperio que utilizan para convencer a las personas a creer en el poder político, militar, y económico de la primera bestia, con el objetivo de engañarlos y someterlos a la autoridad de la segunda bestia. Para esta época, el emperador Domiciano había promulgado un decreto que obligaba a los moradores del imperio a adorar las estatuas erigidas de algunos emperadores importantes considerados divinos, nombrándolos “el Señor César”.   
; tenía dos cuernos como un cordero, pero hablaba como un dragón.
12. Recibió toda la autoridad de la primera bestia y trabajaba para ella, haciendo que la tierra y sus moradores adorasen a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.
13. Esta segunda bestia hace señales grandes y milagrosas; inclusive, hace caer fuego del cielo a la tierra delante de los seres humanos;
14. y engaña a los moradores de la tierra haciendo esas señales con la autorización que se le fue dada por la primera bestia. La segunda bestia ordena a las personas de la tierra que hagan una imagen en honor a la primera que había sido herida a espada y todavía vive.
15. Le fue dado poder de infundir vida a la imagen de la primera bestia, para que hablase y mandara a asesinar a quienes no adorasen a la imagen.
16.  La segunda bestia también obliga a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos, a que les pusiese una marca en la mano derecha o en la frente;
17. para que nadie pueda comprar ni vender, a menos que lleve la marca que es el nombre de la bestia o el número de su nombre.
18. Aquí se necesita sabiduría para entender esto, pero todo el que tenga entendimiento que calcule para encontrar el significado del número de la bestia, que es el número de un ser humano: seiscientos sesenta y seis
Seiscientos sesenta y seis. Uno de los símbolos con diversas interpretaciones a lo largo de la historia. La marca o el número que identifica a la bestia la cifra 666 o “seiscientos sesenta y seis”, no se trata de un triple seis, según la aritmética moderna; la lengua griega no hace este énfasis, sino en la suma expresada y el significado de las tres palabras griegas que traducen el número. En el contexto bíblico, la ciudadanía no tiene un número como «666», porque aún no se conocía el sistema decimal arábico. Además, las leguas antiguas no tenían números cardinales, por lo que tenían que usar las letras del alfabeto para representar los números, utilizando la primera letra para indicar el número 1 y así sucesivamente. Esta explicación lleva a considerar que, cada letra o nombre le corresponde un número. Ahora bien, si cada letra del alfabeto es un número distinto, entonces cada palabra o nombre tiene también un número particular, al sumar le correspondería el total de los valores numéricos de acuerdo a las respectivas letras. Con lo dicho, el texto utiliza un símbolo propio de ese tiempo, no hace referencia a una persona, a un chip o a un código moderno. El autor dice: “es número de ser humano”. Con respecto a las diversas interpretaciones, aspecto que se popularizó a lo largo de los siglos, entre las teorías, tenemos: Es un acróstico, la cifra se coloca en números romanos y forman el acróstico “DCLXVI”, escrito en latín dice: “DOMITIUS CAESAR LEGATOS XTI VIOLENTER INTERFECIT” y traduce “Domiciano Cesar mató violentamente a los enviados de Cristo. Otra interpretación, considerada la más popular, es aquella que toma un posible nombre y se calcula la cifra, sumando las letras que le corresponden. Esta forma, ha producido una gran cantidad de candidatos sobresalientes en la historia, el más aceptado es «César Nerón», el primer emperador romano que persiguió a la iglesia. Como resulta el nombre de este personaje, el nombre griego se translitera a las letras del alfabeto hebreo con sus correspondientes valores matemáticos, miremos: “Kaisar” = QSR, qof:100, samek: 60, resh: 200 y la palabra Nerón = NRON, nun: 50, resh: 200, vav: 6 y nun: 50. Sumando estas cantidades, resulta seiscientos sesenta y seis. A esta opinión, se suma otro argumento que podría confirmar esta posibilidad, algunos manuscritos antiguos, como el Papiro 115 (P115), fechado en el siglo II, a través de las pruebas de carbono 14, procedimiento que avala ser uno de los más confiables y cercanos al posible original. En cuanto al contenido sobre este versículo, presenta una variante textual, el número que señala es el «616», y resulta que ese número corresponde a la forma latina del mismo nombre, que no lleva la «n» final en la palabra «Nerón», lo que hace que disminuya la suma de 50 puntos. Otro personaje conocido e importante al que se refiere la cifra, sería Domiciano. En el papiro 115, las letras griegas son XIC, la X significa 600, la I-10 y la C era una versión muy antigua de escribir la kappa final, y equivalía a 6, llegando a la interpretación de que la cifra correspondía a Domiciano, el emperador de turno en la época en que se escribió Apocalipsis. Sin llegar a la aceptación de una teoría específica, lo que Juan nos transmite con la figura de la bestia de Apocalipsis, se refiere a un personaje, el emperador romano que oprimía y violentaba a la iglesia de ese tiempo. Sin dejar de lado la hermenéutica del texto, podemos decir que en cada época surge una bestia o bestias, que se valen de todo sistema e ideología para oprimir, impartir injusticia, maldad y violencia.    
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