Santiago Capítulo 1
Introducción INTRODUCCIÓN GENERAL De acuerdo con el historiador Eusebio, la carta de Santiago como otras epístolas, entre ellas Judas y Pedro, se han denominado “epístolas católicas”, es decir, escritos que por su estructura y contenido están dirigidos a toda la iglesia, a la cristiandad del primer siglo. La investigación bíblica y en especial la crítica textual, señala que los manuscritos antiguos que contienen el texto son los papiros P20, P23, P54, P74 y P100. Pero, solo tres de ellos, los más tempranos datados en el s. III- IV d.C. contienen el texto P20, P23 y P100. Es bien difundida la opinión de que la epístola tuvo objeciones para su canonicidad, datos históricos sobresalientes que aportan sobre esta negación, el canon Muratori del s. II, en la lista indica un grupo de libros oficializados por la comunidad de fe, muestra que no está presente el libro de Santiago, pero si aparece Judas, 1 y 2 de Juan. Un listado que refleja el canon de la iglesia de Occidente; a la par de esta observación, se encuentra la misma similitud en los escritos de los padres latinos, entre ellos Tertuliano y Cipriano, en sus escritos no mencionan la epístola, por la misma línea van los “testigos” más importantes de la Vetus Latina. Los primeros indicios que se tienen de la recepción de la carta son en la iglesia de Oriente después del siglo tres. Aunque, también para esta negación, se cree que hay un trasfondo ideológico, pues en Santiago se aprecia la ausencia de una reflexión explícita sobre la cristología, el relato de 2:14-26 considerada como antipaulina y nada menciona sobre el anuncio de la salvación, aspectos que afectaban la ortodoxia cristiana de ese tiempo. 1. Autoría Existen diversas opiniones sobre este tema, considerando lo que menciona Stg. 1:1, se deduce quien sería el autor. Para precisar de quien se habla, debemos considerar que se conoce a tres personajes bíblicos con el mismo nombre: Santiago, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, Santiago, hijo de Alfeo, uno de los doce y Santiago el hermano del Señor. La opinión tradicional apoya como autor a Santiago, el hermano del Señor. En los textos de los Padres de la Iglesia se denomina a este personaje como “el Justo”, algunos argumentos que apoyan esta idea de autoría: a. Si Santiago hubiese sido apóstol lo hubiera mencionado en su carta. La crítica bíblica en el s. XIX, nuevamente abre el debate sobre el autor, en relación con Santiago el hermano del Señor. Entre los criterios que refutan la opinión tradicional, tenemos a, De Wette, él dice que el escrito es pseudónimo, toma en cuenta el estilo lingüístico, es decir, un personaje como Santiago el hermano del Señor no podría escribir un documento como la epístola, pues no podría ser un experto en el griego. Opiniones válidas pero que no apoyan tal aseveración pues hay exégetas que atribuyen y defienden la autoría tradicional, la carta es escrita por Santiago el hermano del Señor, porque es posible que el autor conociera y usara tanto el arameo como el griego.
b. Santiago, hermano de Juan muere martirizado en manos de Herodes en el año 42 (Hch. 12:1)
c. Santiago, hijo de Alfeo, murió antes del hijo de Zebedeo.
F. Vouge, concuerda con De Wette y plantea algunas razones para considerar a un autor anónimo2:
1. La epístola emplea un concepto de ley que está lleno de representaciones procedentes del estoicismo y del cristianismo helenístico.
2. No argumenta tradiciones relativas a la vida, la enseñanza o la resurrección de Jesús.
3. El autor no se sirve del texto hebreo del AT, ni de las versiones arameas, utiliza la versión griega de los LXX.
Saludo 1. Santiago, comprometido δοῦλος (doulos), sustantivo masculino, en caso nominativo, singular, puede ser traducido como esclavo, siervo, casado o comprometido. Compromiso por medio de un sometimiento el cual se hace voluntariamente. Deriva del verbo δουλόω (doulóu), traduce esclavizar, servir, también significa estar ligado en matrimonio, comprometerse. con Dios y con el Señor Jesucristo, para las doce tribus que están dispersas en diferentes lugares: Saludos. Alegría, paciencia, sabiduría y fe por identidad 2. Mis hermanos, mantengan siempre la alegría, aunque estén pasando por diversas dificultades y pruebas, 3. conociendo profundamente que una fe Πίστεως (písteos), sustantivo femenino, tercera declinación, caso genitivo, singular, traduce de la fe, fe por identidad. Viene del verbo πιστεύω (pisteúo), significa una fe que se fundamenta en un conocimiento de Dios por medio de Cristo Jesús, fe que va a regir mi vida y mi carácter, adquiriendo la identidad de Dios por medio de Cristo. auténtica y por identidad en Cristo, produce paciencia. 4. La paciencia, le permite desarrollar un carácter pleno de Cristo, el que persevera en la paciencia, se vuelve maduro e íntegro, y ya no le hace falta nada 5. Pero si a alguno de ustedes, les falta la sabiduría, pídala al Único que la puede dar, Dios, Él la concede a todos con generosidad, no la niega, y siempre será dada. 6. Siempre pidan las cosas a Dios, con una fe auténtica, sin dudar, porque el que duda es como las olas del mar, que son llevadas por el viento de un lugar a otro; 7. estas personas inconstantes, no piensen que recibirán algo de parte del Señor, 8. pues la persona indecisa es inconstante en todos los caminos que emprende. Las riquezas son pasajeras 9. El hermano de condición humilde, ¡alégrese!, y no se avergüence de su humildad, porque ella será exaltada; 10. pero el que es soberbio por sus riquezas y éxitos, vivirá la humillación, pues las riquezas y el éxito, son como la flor del campo, se marchita, 11. cuando sale el sol, y empieza a aumentar el calor, puede secar la planta, y la flor se cae, y la belleza de esta planta queda destruida; así también es el rico soberbio, que tuvo éxito en sus negocios, pero llegará el día que quebrarán sus empresas. El premio que es la vida plena 12. Es feliz el que supera las pruebas, pues recibirá el premio, la vida plena ζωῆς (zoes) sustantivo femenino, primera declinación, tercera sección, caso genitivo singular, traduce de la vida. El nominativo ζωή (zoé), significa vida. En griego hay dos palabras o sustantivos que traducen al español vida, pero en su definición hay una variación, conceptos diferentes que se complementan. Primero tenemos la palabra βίος (bios), significa vida en función biológica o fisióloga, indica el hecho de estar vivo, de respirar, de vivir. La segunda palabra es ζωή zoé, también traduce vida, se refiere al perfeccionamiento de la vida biológica, desarrollando las posibilidades de existencia como ser vivo. Por ejemplo, mantener una buena salud, alimentarse bien y sin comida procesada, desarrollar y cultivar el área emocional, espiritual, intelectual, es decir, disfrutar la existencia. , ya que Dios en Cristo la prometió a los que le aman sacrificialmente. 13. Ningún ser humano, cuando es tentado, puede decir que Dios lo tentó, porque Dios no puede ser tentado por el mal y consecuentemente no tienta a nadie; 14. pero cada uno es tentado y seducido, por sus propios deseos y pecados; 15. Cuando uno se deja llevar por el deseo, el deseo engendra el pecado, y el pecado trae como consecuencia la muerte. 16. Hermanos míos, no se desvíen del camino cristiano. 17. Todo buen regalo y don perfecto, viene de Dios, ya que Él es el Padre de la luz, en quien podemos confiar, pues Él es constante y no cambia su ánimo. 18. A través de su Palabra de verdad y por su perfecta voluntad, Dios nos engendró, para que fuéramos las más hermosas de sus criaturas. La conducta práctica en la vida cristiana 19. Mis amados hermanos, sigan este consejo: Toda persona, esté dispuesta a escuchar, apacible para hablar y lenta para enojarse; 20. porque la ira que genera venganza ὀργὴ (orgué), sustantivo femenino, primera declinación, tercera sección, en caso nominativo singular, traduce cólera, venganza. En el griego hay otros términos que traducen enojo, pero, la palabra ὀργὴ se refiere al enojo destructivo, que motiva a la venganza, al resentimiento con deseos de lastimar y anular al otro. Los otros términos griegos indican un enojo momentáneo sin consecuencias malignas, incluso puede considerarse como una expresión terapéutica que ayuda a la persona a reflexionar en su actitud y reacciones. no produce la justicia de Dios, ya que la justicia δικαιοσύνην (dikaiosúnen), sustantivo femenino en caso acusativo, singular, traduce justificación, justicia, equidad (de carácter o acto). Viene del griego δίκαιος (díkaios), significa justo. La justicia en el Antiguo Testamento se encuentra en el contenido de la Ley, es decir velar por los derechos de las personas, a diferencia de la ley, es decir, la prioridad de cumplir las normas, reglas que se establecen y no permiten la práctica de la justicia.
La intencionalidad de la ley es proteger y velar por la justicia, permitir que el prójimo se desarrolle, dignificar, empoderar y construir a las personas. Uno de los puntos centrales en la misión de Jesucristo fue devolver la justicia a la Ley, que la Ley esté al servicio de la justicia, y no la justicia a servicio de la Ley como hacían los religiosos de su época, por eso, es común encontrar expresiones en Jesús como: “el sábado está al servicio del hombre y no el hombre a servicio del sábado” (Marcos 2:27). es dignificar y construir al otro. 21. Por lo tanto, desechen todo pecado y maldad, reciban con humildad y mansedumbre la palabra que fue plantada en sus corazones y que tiene el objetivo de transformarlos y salvarlos. 22. Vivan y practiquen la Palabra de salvación, y no solamente se limiten a escucharla, si sólo la oyen y no la practican, ustedes mismos se engañan. 23. Si alguien solamente escucha la Palabra de salvación y no la practica, esta persona vive una vida de engaño y de mentira; 24. y solo se admira a sí mismo, pero carece de sabiduría y constancia para vivir la Palabra. 25. Pero el que contempla la ley perfecta, la que da libertad, y permanece en la práctica de ella, no solamente como oyente, sino como hacedor de esta ley, esta persona es muy feliz en su buen obrar. 26. El que se cree espiritual, pero no frena su lengua y al contrario, emite opiniones que van en contra de la verdad, y de la dignidad de las personas, esta persona se autoengaña, y su vida espiritual es falsa. 27. La vida espiritual pura y sin mediocridad ante Dios Padre es esta: visitar, cuidar y ayudar en tiempo de dolor, a los huérfanos, a las viudas, y a los más necesitados; y evitar las tendencias pecaminosas de este mundo. |