Devocional

Gracias a Dios por ustedes

Texto: “No me canso de dar gracias a Dios por ustedes; siempre los presento en mis oraciones” (Efesios 1:16 TCB). 

Si en este momento tuvieras que detenerte y pensar en tres motivos por los cuales dar gracias a Dios, ¿cuáles serían? 

Tal vez agradecerías por el regalo incomparable de la salvación, por tu familia, por la salud, por la oportunidad de un nuevo día o por la provisión y el cuidado fiel de Dios. 

El apóstol Pablo, en su carta a los creyentes de Éfeso, nos deja ver algo muy hermoso: su corazón agradecido. En casi todas sus cartas encontramos este mismo sentimiento: una gratitud profunda a Dios por la fe, el amor y la perseverancia de los demás creyentes. Lo expresa también en sus cartas a los Romanos (Ro. 1:8), a los Corintios (2 Co. 1:11) y a los Filipenses (Fil. 1:4). 

Pablo no cesaba de agradecer por lo que había escuchado acerca de la obra de Dios en los creyentes de Éfeso y de su fiel testimonio de fe. Esa actitud de su corazón, al reconocer la mano de Dios obrando en ellos, lo impulsaba a interceder constantemente, pidiendo al Señor que los bendijera con toda riqueza espiritual. 

¡Qué hermoso ejemplo podemos ver en Pablo, el de un corazón agradecido!  Ahora, haz una pausa… 

Si tuvieras que detenerte por un momento y pensar en tres personas que han sido – o son – parte importante de tu vida, ¿podrías elevar una oración de gratitud para ellas? 

Estoy segura de que, al hacerlo, vendrán a tu mente más de tres nombres: personas que han dejado huellas profundas, palabras que aún alientan tu fe, gestos que reflejan el amor de Dios en su vida. Y tal vez, mientras piensas en ellas, tu corazón ya esté pronunciando palabras de bendición y agradecimiento. 

Es maravilloso reconocer y dar gracias por las personas que Dios ha puesto en nuestro camino. Cada encuentro, cada amistad, cada relación significativa es parte de Su propósito. 

Pero también, a través del ejemplo del apóstol Pablo, debemos tener un corazón agradecido por cada creyente en la faz de la tierra: por cada hermano y hermana de la fe, aun aquellos cuyos nombres quizás nunca conoceremos y necesitan ser levantados en oración. 

Debemos dar gracias a Dios por cada persona que escuchará este mensaje del Evangelio, ese mensaje que transformará toda su existencia y los conducirá a la salvación. Elevamos oración por cada uno de ellos. 

Y hoy, a través de este espacio, quiero dar gracias a Dios por ti – sí, por ti – que estás leyendo estas líneas. Agradezco al Señor porque un día escuchaste la Palabra de verdad y abrazaste la fe, haciendo de Cristo tu identidad y tu esperanza.  

En este día le pido a Dios, con las palabras del apóstol Pablo:  “que sean iluminados y abran sus mentes, para que vean la riqueza de la herencia que Dios ha preparado para su pueblo y sepan cual es la esperanza del llamado de Dios en Cristo, y conozcan la inmensa grandeza del poder de Dios a favor de nosotros los que creemos en Él, y sabemos todo lo lindo que Él puede hacer, ya que su soberanía no tiene fin y su fuerza no tiene límites. Efesios 1:18-19 TCB)”. 

Hoy, doy gracias por ustedes y esa gratitud se transforma en una oración de intercesión a favor de ti y de los tuyos. 

Yavet J. Gómez Resto, Puerto Rico

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