
La amplitud de la misericordia divina
Texto: “Pero la gran ciudad de Nínive tiene más de ciento veinte mil habitantes que no tienen conocimiento, y no pueden discernir entre el bien y el mal; sin mencionar todos los animales. ¿No debería Yo sentir misericordia por esta gran ciudad?” (Jonás 4:10, TCB).
La pregunta que Dios hace a Jonás al finalizar el libro, debe resonarnos a nosotros también. ¿No debería Yo, Jehová, sentir misericordia por el mundo, por tu comunidad, por tu familia, por ti? El libro de Jonás comienza con la comisión divina al profeta de anunciar una advertencia a la gran ciudad de Nínive, porque el corazón y misión de Dios era manifestar su amplia misericordia a toda la humanidad.
Pero la respuesta del profeta Jonás a la comisión divina fue de resistencia. El libro relata que “Jonás se levantó para huir a Tarsis y, huyendo de la presencia de Jehová, bajó a Jope y encontró un barco que iba a Tarsis, compró su pasaje y embarcó para irse a Tarsis, para huir de la presencia de Jehová.” Tal vez como Jonás, aceptamos la gracia de Dios para nuestras vidas pero no aceptamos que Dios la comparta con el necesitado. El corazón estrecho y limitado de Jonás lo llevó a determinar que Nínive no merecía la misericordia de Jehová. Jonás no entendía que la amplitud de la misericordia de Dios no está sujeta ni restringida a la estrechez del corazón humano.
Pero Dios le preparó una tempestad no solo para formar y abrir los ojos a Jonás a la comisión divina sino para manifestar su amplia misericordia a Jonás y a los marineros del barco. En Jonás 1:4-5, se relata el evento natural de la tempestad que se levantó contra la barcaza y el estado de temor en que estaban los marineros. El miedo llevó a los marineros a clamar a sus dioses. Pero el alcance de la misericordia de Dios y su autoridad sobre la tempestad, hizo que la tormenta se calmara al instante y esto produjo un gran temor de Jehová, pero un temor que se traduce en alabanza y gratitud; en un compromiso de fe en Jehová por parte de los marineros.
La amplia misericordia de Dios manifestada en nuestras vidas debe producir un respeto reverencial al Señor porque Él es Soberano sobre todas las cosas. Debe producir alabanza, adoración y gratitud que Él se merece porque en medio de nuestras tempestades Dios está presente y está en control de nuestra historia. Su misericordia, nos debe comprometer a vivir en obediencia y fidelidad al Señor en toda circunstancia.
Jonás fue sumergido en las profundidades, pasando por un proceso de formación donde Dios quería prepararlo para la comisión divina de llevar el aviso a Nínive. Dios usa peces grandes, metafóricamente hablando, para manifestar su amplia misericordia en nuestras vidas. Bajo nuestros procesos, Su amplia misericordia nos motiva a acordarnos del Señor, a reconocer y confesar nuestro estado de desesperación. En ese tiempo de formación, la misericordia divina llena nuestras necesidades del alma, sanidad física, reconciliación con personas, y nos provee con lo que justamente necesitamos. También, Jonás exclama (Jonás 2:9), que “la salvación es de Jehová” La amplitud de la misericordia divina se refleja en que el Señor es Soberano y la única fuente de salvación para toda la humanidad.
El capítulo 3 de Jonás nos revela el verdadero corazón de Dios sobre la ciudad de Nínive que representaba al mundo gentil. El juicio anunciado en Jonás 3:4 produjo una transformación inesperada. El juicio profético no era un destino inalterable sino una advertencia que abrió la posibilidad al cambio y transformación. Al final del capítulo 3, la historia relata que Dios al ver el arrepentimiento del pueblo de Nínive, tuvo compasión y desistió de su destrucción.
La historia de Jonás nos confronta. ¿Cómo está nuestro corazón respecto al corazón de Dios, en que le “permitamos” manifestar Su misericordia con todo el mundo? La palabra “permitir” puede ser chocante, pero, así como Jonás, podemos caer en el pensamiento que Dios solo debe tener misericordia basado en nuestros juicios. El juicio de Dios para el que no se arrepiente es real, pero Su amplia misericordia es desbordante. La pregunta de Dios a Jonás sigue abierta para ti que lees este devocional: ¿No debería Yo, Jehová, sentir misericordia por ti, los tuyos, y el resto de la humanidad? ¡Dios te bendiga!
Abner Ayala, Puerto Rico
ROMANOS 8:19-23
Semillas de esperanza: Cuidando el jardín de Dios
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