Devocional

Cuando Dios vuelve a cantar por nosotros

Texto: “Jehová tu Dios, vive en tu interior y está contigo con poder para salvarte. Se alegrará contigo con un gozo inmenso, como lo más grande en medio de ti, Oh Jerusalem. Su amor te dignificara, te hará valiosa y expresara su alegría con cánticos” (Sofonías 3:17, TCB).

Hay silencios que pesan más que las palabras. Los conoce quien ha perdido a un ser querido, quien ha visto derrumbarse un proyecto o quien, después de equivocarse, teme que Dios haya dejado de mirarlo con amor. En esos momentos solemos preguntarnos: ¿Todavía hay esperanza para mí? Sorprendentemente, el profeta Sofonías responde con una imagen que pocas veces asociamos con Dios: el canto.

Sofonías anunció con firmeza el juicio contra la injusticia, la idolatría y la autosuficiencia de Judá. Sin embargo, el libro no termina en la devastación. Culmina con una promesa dirigida a un pueblo restaurado: Dios estará en medio de él, salvará, se gozará y expresará su alegría con cánticos (Sofonías 3:17).

El detalle es extraordinario. No se trata simplemente de un pueblo que canta a su Dios, sino de Dios que se alegra por su pueblo. El centro de la esperanza no es la capacidad humana de recomponerse, sino la presencia fiel del Señor que restaura.

La promesa no elimina la seriedad del pecado ni convierte la restauración en una excusa para ignorar el arrepentimiento. Precisamente porque Sofonías ha hablado de juicio, su anuncio de misericordia adquiere mayor profundidad: la última palabra del libro no es la ruina, sino la posibilidad de una relación renovada con Dios.

Tampoco debemos convertir esta imagen poética en la promesa de una vida sin pérdidas. Su fuerza reside en algo más sólido: aun cuando las circunstancias sean difíciles, la esperanza del pueblo de Dios descansa en Aquel que permanece presente.

Quizás hoy estás cansado(a) de aparentar fortaleza. Tal vez cargas una culpa antigua, o estás atravesando un duelo o sientes que tu historia quedó definida por un fracaso. Sofonías nos invita a dejar de medir el amor de Dios únicamente por lo que sentimos o por lo que hemos logrado.

Acércate a Él con un corazón sencillo. Reconoce lo que necesitas cambiar, recibe su misericordia y permite que Su presencia vuelva a orientar tus pasos. Tú también puedes convertirte en una expresión concreta de ese amor para alguien que necesita ser escuchado y acompañado.

Hay días en que no encontramos fuerzas para cantar. Pero Sofonías nos recuerda que la esperanza no depende de que nuestra voz sea la primera en levantarse.

Cuando nuestro corazón guarda silencio, la promesa de Dios todavía puede enseñarnos a escuchar el canto de Su amor.

Dr. Nelson Parra Jerez / Colombia.

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