Devocional

Pentecostés y la Redefinición de las Fronteras Teológicas y Sociales 

Texto:  Mientras Pedro seguía hablando estas palabras de salvación, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que estaban escuchando este mensaje. Y los que acompañaban a Pedro, que eran  judíos fieles de la circuncisión, quedaron admirados porque el Espíritu Santo se había  derramado como un don de la salvación sobre los que no eran judíos. Porque los oían  hablar en lenguas y glorificar a Dios.  (Hechos 10:44-46 TCB )

Desde una lectura sencilla, la perícopa del oficial romano llamado Cornelio es presentada como una historia de conversión personal, lo cual constituye sin duda alguna un aspecto fundamental del relato. Sin embargo, en la narración podemos encontrar un mensaje aún más profundo; la redefinición de los criterios que hasta entonces determinaban la pertenencia al pueblo de Dios.  

Los primeros seguidores de Jesús procedían del judaísmo, y luego de su ascensión, según el libro de los Hechos, estos continuaron identificándose con las prácticas religiosas, culturales y sociales que caracterizaban al judaísmo del Segundo Templo. Como por ejemplo, visitar el templo, la participación en las horas establecidas para la oración, la pureza ritual, la abstención de ciertos alimentos, entre otras prácticas. Todas estas prácticas fungían como marcadores identitarios que  definían quien pertenecía al pueblo de Dios y quién no.  

Sin embargo, surge una tensión cuando personas no judías, como Cornelio, se presentan temerosas de Dios. Es en este momento cuando la acción divina irrumpe, desafía los límites  marcados por las prácticas religiosas, culturales y sociales de la época y redefine el criterio de  pertenencia al pueblo de Dios. El texto afirma que “el Espíritu Santo cayó sobre todos los que  estaban escuchando este mensaje”, y esto adquiere relevancia al ocurrir fuera del templo y en la  casa de un gentil, subrayando así la amplitud de la acción divina. 

Por lo que el mensaje que se transmite en esta historia es más que una conversión personal; es la redefinición de pertenencia al pueblo de Dios, la cual no depende de una nación, ritual cultual ni institucional, sino de la disposición de escuchar y obedecer el mensaje de Dios. Hechos 10:33 dice: “Enseguida, mandé que te fueran a buscar y tú hiciste lo correcto en haber venido; ahora estamos todos aquí, en la presencia de Dios, listos para escuchar todo lo que el Señor te ha ordenado que nos digas”. La disposición de Cornelio y su familia provocó que las mismas señales que habían caracterizado el Pentecostés en Jerusalén, se repitieran en la casa de un gentil. El Espíritu Santo descendió sobre ellos y comenzaron a hablar en lenguas, lo cual es una afirmación divina de la ampliación de los límites que hasta ese momento había definido la pertenencia al pueblo de Dios. 

¿Qué tradiciones o prácticas religiosas continuamos estableciendo hoy que podrían limitar nuestra comprensión de quién puede formar parte del pueblo de Dios?

Carolyn Moreno, Puerto Rico

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