Devocional

Cuando Dios abre camino hacia la calma

Texto: “Jehová te ha levantado la sentencia, ha quitado el castigo y ha retirado las amenazas de tus enemigos. Jehová, el rey de Israel, está presente contigo en medio de Jerusalén; por eso ya no tienes por qué temer ningún mal” (Sofonías 3:15, TCB).

El libro de Sofonías es, a mi juicio, la máxima expresión de la manifestación de la gracia divina. Es como leer la biografía misma de cada creyente que ha experimentado dicha gracia.

En los primeros capítulos apreciamos la condición decadente del ser humano, enfrentado a la santidad y justicia de Dios. La espada de Dios aparece destellando sobre el cuello del infractor y nos obliga a recordar el Salmo 14:3 “…todos se han desviado; todos se han corrompido. ¡No hay nadie que haga lo bueno! ¡Ni uno solo!”

En el capítulo 1, el profeta expone la corrupción religiosa, social y espiritual del pueblo, que atrae el “Día del juicio de Dios” y se extiende incluso a las naciones cercanas. Esa degradación nace cuando algunos creyentes pierden la sensibilidad por el servicio al Señor, y su conducta hace que otros blasfemen el nombre de Dios.

En el capítulo 2, Sofonías lanza un llamado urgente al arrepentimiento, como una confrontación para que la gente vuelva a buscar a Dios. Sin embargo, la corrupción ya desbordada hace que ese clamor parezca insuficiente.

Entonces en el capítulo 3 el Señor responde a esa necesidad, ya el ser humano no necesitará buscar donde limpiarse de sus malas prácticas porque Dios promete que Él hará el cambio desde el interior del hombre, diciendo: “ese día, les daré labios puros; y así podrán proceder con rectitud, podrán pronunciar el nombre de Jehová, y todos juntos me servirán y adorarán” (v9), “no tendrás que sentir vergüenza por las malas acciones que me hiciste, nunca más volverán a presumir ni a llenarse de orgullo en el lugar donde yo soy santo” (v11), “haré que nazca un pueblo que dependa de mí. Será humilde y confiará en el nombre de Jehová” (v12), “comerán en paz, dormirán tranquilos y sin miedo” (v13). ¡Todas estas promesas nacen de la misericordia de Dios y las cumple por gracia, sin depender del esfuerzo humano!.

A contar de este momento, encontramos en Sofonías una seguidilla de cánticos de victoria, porque Dios ha derramado su Gracia transformadora, y ahora se pasea como un guerrero victorioso entre un pueblo redimido. ¿No le parece al lector esta escena muy familiar en su vida devocional diaria? ¿No ha experimentado al Dios Todopoderoso cantando con Ud. un canto de liberación?

La expresión “Jehová te ha levantado la sentencia, ha quitado el castigo” y también “Jehová, el rey de Israel, está presente contigo en medio de Jerusalén; por eso ya no tienes por qué temer ningún mal.”, nos tienen que llenar de regocijo ante la abundante bondad y misericordia del Dios perdonador.

Nuestro Dios, a quien servimos, siempre dará su continua misericordia y amor, a quienes nos acercamos a Él, entendiendo que sólo en Él hallaremos perdón y transformación.  Mi invitación es a que nos dejemos caer en sus brazos y dejemos atrás el temor porque Él está con nosotros siempre.

Carlos Arancibia / Chile.

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