Devocional

Mas el justo por la fe vivirá

Texto:  Porque no me avergüenzo del Evangelio que transforma toda la existencia humana, porque es poder sobrenatural de Dios para salvación de todo aquel que cree; se anunció primero a los judíos, pero ahora también se anuncia a los que no son judíos. Porque la justicia de Dios es revelada en el Evangelio, a través de la fe por identidad en Cristo Jesús; como está escrito: “mas el justo por su fe vivirá” (Romanos 1:16-17, TCB).

Al comienzo de mi caminar en Cristo, en la Iglesia de White St. en Key West, cantábamos un coro que marcó mi vida espiritual: “Porque no me avergüenzo, no me avergüenzo del evangelio de mi Dios… mas el justo por la fe vivirá…”.  Recuerdo que lo cantaba con gran gozo, a pesar de que no comprendía del todo lo que proclamaba.  A medida que fui creciendo en el conocimiento de la Palabra, descubrí que aquel coro era una proclamación de la Epístola a los Romanos.

Este texto se convirtió para mí no solo en una verdad doctrinal, sino en mi ancla espiritual.

En Romanos 1:16-17 encontramos unos aspectos teológicos que son fundamentales para el cristiano.  Primero, el evangelio es poder divino eficaz, no estamos hablando de teoría religiosa, sino de una acción que produce transformación.  Segundo, es universal, está al alcance de todos, su gracia no tiene límites.  Tercero, en Él vemos la justicia de Dios, aquella que no proviene del mérito humano, más bien de la acción justificadora de Dios en Cristo.

En mis momentos de tristeza, dolor o enfermedad, cuando en la dificultad parece no existir salida, resuena en mi interior la promesa profética: “Mas el justo por la fe vivirá”.  Esta es una expresión que Pablo tomó del profeta Habacuc (Hab. 2:4), y que afirma que la vida verdadera se sostiene cuando confiamos plenamente en Dios.  Mi esperanza no descansa en las acciones buenas que he realizado, sino en aquel que murió para mi justificación.   

Luego de 27 años caminando con el Señor, he comprobado que esta fe no es ciega ni absurda, ¡es viva!  Cuando nos fundamentamos en Dios experimentamos una transformación de adentro hacia fuera, que comienza con un cambio en nuestra forma de pensar, luego de hablar y continúa en nuestro comportamiento.  Nuestra mirada se amplía, nuestro entorno cambia, crece dentro de nosotros un deseo de vivir para Cristo y ser instrumentos de su gracia.

Cada mañana debemos preguntarnos ¿Dónde descansa mi confianza? ¿Quiero vivir en fe o caminar por mis propias fuerzas?  La fe no es una emoción pasajera, se trata de una confianza plena que persevera en las promesas que Dios nos ha dado, es por eso que no debemos sentir vergüenza. El evangelio no solo nos salva también nos transforma, sostiene y nos define como el ejemplo de Cristo Jesús en nosotros.

En la adversidad, recuerda con convicción “El justo por la fe vivirá” y en esa certeza encontrarás la justicia de Dios: paz, esperanza y fortaleza.

Aurisol Ayala, Puerto Rico  

Comparte la bendición:

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *