Devocional

Una noticia de gran gozo

Texto: “En la cuidad de David, Hoy ha nacido el Salvador. ¡Es el Mesías, el Cristo, el Señor!” Lucas 2:11 (TCB)

Los pastores recibieron la noticia con un gran gozo, esta revelación los motivó a ir de prisa a donde estaba el niño. Después de verlo compartieron con otros lo que habían oído acerca de Él, y quienes los escuchaban quedaban maravillados. Aquellos pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído.

Este anuncio se convirtió en un hito que transformó la historia de la humanidad, el nacimiento de Jesús, el Salvador. El que vino para darnos salvación, esperanza, gozo y paz. Su nacimiento da inicio al cumplimiento de profecías antiguas y abrió la posibilidad de una vida plena y eterna para todos nosotros.

En Lucas 2:11 vemos que los pastores presentan al niño con tres títulos importantes, Salvador, Mesías (el Cristo) y Señor. Cada uno de estos títulos revela su identidad, y también la manera en que su vida y enseñanza guían y orientan al pueblo de Dios.

El Salvador. Jesús encarna la gracia divina que libera y restaura. Su salvación, es más que una realidad espiritual, es también un llamado a ser misericordioso y compasivo con el prójimo, tal como Él lo hizo con los marginados, los enfermos y los menos afortunados.

El Mesías, el Cristo. Jesús en su obra redentora se manifestó en acciones concretas: sanó, enseñó, levantó a los débiles y reconcilió la justicia divina en la mente y los corazones de aquellos que le siguieron. Su misión reveló que la verdadera redención incluye practicar la justicia de Dios, promover la paz y vivir un amor sacrificial activo que transforma comunidades.

El Señor. Jesús guía a los redimidos hacia una vida de obediencia y servicio. Reconocerlo como Señor nos debe llevar a vivir su ejemplo de humildad y entrega, a que seamos instrumentos de su amor en el mundo. Su señorío no oprime, más bien orienta, ilumina y forma en nosotros un carácter que busca el bien del prójimo.

Hoy sigue viva esta noticia de gran gozo para todo aquel que desea que Jesús brille en su corazón. Cuando Él ocupa el centro de nuestra vida sembramos fe y esperanza en otros. Ese gozo, que brota de su presencia, nos debe mover a compartir con otros la buena noticia y a vivir un amor que refleje su luz en cada relación y en nuestro diario vivir.

Que esta Navidad sea un renuevo de tu relación con Cristo, que su luz redentora se manifieste en ti y seas un mensajero de su paz viviendo a Jesús en tu mente y de corazón.

Dalila Gómez, Puerto Rico

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