Devocional

Dios nos ha hablado

Texto: “En el pasado, Dios habló a nuestros antepasados por medio de los profetas; les habló creativamente de muchas maneras, parciales y variadas; pero en esta etapa final, nos ha hablado de forma muy clara y directa a través de su Hijo, quien también es el heredero de todo, y por medio de quien hizo el universo” (Hebreos 1:1-2, TCB). 

Tener en nuestras manos la Palabra del Dios vivo es tener, en realidad, su propia revelación. Por eso, cuando alguien pregunta: ¿Por qué enseñan libro tras libro? o ¿Por qué cuidan tanto cada versículo, cada frase?, la respuesta es clara: creemos que en la Biblia no oímos solo pensamientos humanos. Oímos las palabras que Dios mismo nos revela. Y por eso esas palabras deben ser presentadas, enseñadas y comprendidas.

Cuando abrimos la Escritura, no estamos ante un texto cualquiera. Estamos delante de la voz de Dios. ¡Eso es una verdad tremenda! Y esa verdad demanda una respuesta: obediencia. No podemos leer la Biblia y tratarla como si fuera solo información religiosa; debemos inclinarnos ante lo que nos enseña.

Hebreos 1:1-2 nos ayuda a entender esta revelación. “Revelar” es dar a conocer lo que antes no se conocía, y hacer comprensible lo que antes no se entendía. En estos versículos vemos dos realidades: Dios habló y lo hizo de dos maneras. Primero: “Dios habló a nuestros antepasados”. Segundo: “Dios nos ha hablado… de forma clara y directa, a través de su Hijo.”

El autor muestra que Dios se comunicó en dos grandes etapas. En el pasado, habló por medio de los profetas del Antiguo Testamento. Ellos recibieron la palabra de Dios bajo el antiguo pacto, y esa palabra quedó registrada en libros que abarcan desde el Pentateuco hasta los libros históricos, poéticos y proféticos. Por eso Hebreos insiste: no es “la idea” de hombres piadosos; es Dios mismo quien habla por su palabra.

Pero luego, en estos últimos días, cuando llega Cristo, Dios habla nuevamente – pero ahora por medio del Hijo. Los Evangelios registran a Dios comunicándose mediante su Santo Hijo. Y en los Hechos y las epístolas vemos cómo Dios continúa hablando a través de la proclamación del mensaje de ese Hijo. Además, en toda la Escritura vemos cómo Dios revela sus atributos: a través de Israel, a través de la historia, a través de lo que acontece. Todo apunta a mostrarnos quién es Él.

Los escritores del Nuevo Testamento escribieron la Palabra de Dios, y Jesús prometió que guiaría a los suyos para comprender, recordar y enseñar la verdad con autoridad divina. Así, lo que tenemos no es la palabra de hombres, sino la Palabra de Dios. Por eso, al tomar la Biblia, no solo sostienes un libro: sostienes una voz. Y esa voz te llama a conocer la verdad: “conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”

Entonces, la pregunta final es personal: Dios ya habló. ¿Responderás? ¿Te rendirás a su Palabra? No la cierres como quien guarda una lectura más. Ábrela como quien mira el rostro de Dios y permite que su verdad te cambie, te guíe y te libere. Porque cuando Dios habla, no es para entretener: es para transformar.

Carlos Arancibia, Chile

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