Devocional

En la Biblia, Dios habla para ser entendido 

Texto: “Cuando se produjo un ruido fuerte, se reunió una gran multitud, y estaban sorprendidos  porque cada uno los oía hablar en su propio idioma…” (Hechos 2:6 – TCB). 

El capítulo 2 de Hechos es uno muy conocido, sobre todo por el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés. Sin embargo, en adición a ese acontecimiento, encontramos una  hermosa expresión del carácter de Dios que no podemos ignorar: un Dios que habla para ser  entendido. “y estaban sorprendidos porque cada uno los oía hablar en su propio idioma…  (Hechos 2:6). Dios es trascendente, pero no permanece distante y utiliza el lenguaje  humano para ser entendido. 

Esta dinámica no comenzó en Pentecostés. Desde los relatos del Génesis vemos a Dios  acercándose al ser humano de manera comprensible y entrando en diálogo con él. A lo largo  de la historia bíblica, Dios se comunica mediante palabras, sueños o visiones procurando que su mensaje sea entendido. 

Durante el exilio, el contacto con el arameo llevó a que los escritos fueran leídos y explicados en esa lengua para que el pueblo pudiese comprenderla. “Y Esdras leyó en el libro de la Ley  de Dios, aclarando e interpretando el sentido, para que comprendieran la lectura”. (Nehemías 8:8,  Biblia de Jerusalén).  

Más tarde, el griego se convirtió en el vehículo para difundir el mensaje transformador dentro  del mundo grecorromano. Por lo que la experiencia del pueblo con Dios no quedó encapsulada en una sola lengua, ¿por qué? porque Dios se acerca al ser humano de manera comprensible. Por eso, la traducción de la biblia es un elemento fundamental para la continuidad del mensaje transformador.  

Teniendo presente esta característica del carácter de Dios, la Traducción Contemporánea de  la Biblia (TCB), representa uno de los muchos esfuerzos para acercar el texto bíblico al lector contemporáneo. No se trata simplemente de reemplazar un término por otro, sino procurar  que el mensaje sea comprendido en una cultura y lengua diferente; atendiendo la necesidad urgente de que Dios sea entendido entre generaciones y comunidades en el presente. Desde los primeros esfuerzos de traducción hasta las traducciones contemporáneas, el propósito sigue siendo el mismo: hacer comprensible el mensaje de Dios a través de los tiempos.  

Desde el Génesis hasta nuestros días hay una realidad que no podemos obviar ni pasar por alto; Dios continúa hablando de manera comprensible en diferentes lenguas, culturas y  generaciones. Es nuestra responsabilidad acercarnos y escuchar. Cuando hoy nos acercamos al texto bíblico, ¿estamos permitiendo que Dios continúe hablando con claridad, transformando e impactando nuestras vidas?

 Carolyn Moreno, Puerto Rico

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