Devocional

Gratitud que da sentido a tu existencia

Texto:  Hay personas a las que Dios les da riquezas, propiedades, buena reputación y honor, y nunca les falta nada de lo que desean, pero no les da la oportunidad ni la capacidad de disfrutar y gozar lo que Él les da; y son otros, extraños a ellos, quienes las disfrutan. Eso también es vanidad, no tiene sentido. Es mucho mejor saciar los ojos con lo que se ve, que desear muchas cosas inalcanzables; disfruta de lo que tienes en lugar de vivir en la expectativa de lo que no tienes; eso también es vanidad, es como tratar de atrapar el viento. Existimos porque Dios así lo quiso; Él mismo nos dio el nombre que tenemos. No podemos luchar contra Él, porque es más fuerte que nosotros.  Eclesiastés 6:2,9-10 TCB

En medio de la celebración con entusiasmo Santiago, grita: “¡Gracias, gracias!” mientras le aplauden por haber cerrado un trato que le permitirá generar cuatro millones de dólares en los próximos diez años. Después de seis meses de reuniones, dos semanas de conferencias y siete fines de semana fuera del país, finalmente se había completado el proceso para concretar el acuerdo. Con este nuevo capítulo, Santiago compró una casa junto a su esposa e inscribió a sus dos hijos en un club de soccer, su deporte favorito. Sin embargo, pronto su mirada se centró en el trabajo y en todos los contratos futuros que comenzaría a cerrar. Su familia pasó a un segundo lugar, y el dinero que recibiría en los próximos diez años se convirtió en la prioridad de su vida. Era un hombre intachable ante el ojo público…pero incompleto en su hogar. 

Una tarde, al regresar a su casa encontró una gran sorpresa en la sala, un regalo hermoso, con una envoltura de color azul celeste y un lazo blanco. Al abrirlo solo encontró una nota en el fondo que decía: “Disfruta lo que tendrás, nosotros agradecemos lo que tuvimos”.

Que hermoso es cuando Dios nos concede lo que anhelamos en nuestro corazón. Que hermoso es soñar con grandes cosas, una casa amplia, un auto último modelo, un empleo estable o la posibilidad de ahorrar pensando en un retiro temprano. Soñar no es malo, es construir metas.  Pero muchas veces oramos para alcanzar las nubes del cielo, pero no sabemos disfrutar la tierra que toca nuestros pies. Santiago se enfocó tanto en lo que deseaba alcanzar que se desligó emocional y físicamente de su familia, de aquellos que caminaban cada día a su lado. 

Dios, en su bondad, muchas veces concede las peticiones de nuestro corazón y eso nos impulsa a crecer en diversas áreas de la vida. Pero no todo se trata de lo que aún falta por alcanzar; también necesitamos aprender a mirar con gratitud lo que ya hemos logrado. En el verso 9 de Eclesiastés dice: “…disfruta de lo que tienes en lugar de vivir en la expectativa de lo que no tienes; …”. Esta es una invitación a vivir con gratitud por lo que se posee, y a dejar de perseguir fantasías futuras que puedan arruinar el momento.

¿A cuántos nos ha pasado que nos enfocamos tanto en lo que no tenemos, que dejamos de disfrutar  aquello que Dios nos ha permitido alcanzar? ¿Cuántos hemos rechazado un billete de 10 dólares por querer obtener uno de 20? Creo que nos identificamos mucho con estos textos bíblicos y yo sin lugar a duda soy el primero. Dios me ha regalado grandes personas, familia y bienes materiales, pero a veces por tener mi mirada en lo que desea mi corazón, no he podido sentirme realizado. Seguramente a usted también le ha sucedido o se ha sentido así. ¿Pero sabe qué? Aún podemos cambiar nuestra actitud.

Es común dejar de agradecer por lo que ya tenemos, cuando sentimos que algo nos falta. Pero mantener nuestra mirada en el pequeño vacío que tenemos, hará que el espacio que ya Dios llenó se vea cubierto por la ingratitud que está en nuestro corazón. 

Cada día Dios nos llena de sorpresas y nos regala algo nuevo. Agradecer continuamente por esas pequeñas cosas, vale más que lamentarse por las expectativas que no podemos saciar. Hoy me gustaría invitarte a que reflexiones y te preguntes ¿Qué regalo dado por Dios has apreciado menos? ¿Tiene valor lo que deseo alcanzar o puedo valorar lo que mis manos hoy pueden tocar? ¿Será que mi gratitud hacia Dios se condiciona por los deseos que me concede? ¿Estará mi corazón pleno en Cristo o fragmentado en expectativas? Te animo a llevar cada una de estas preguntas a tu corazón e intenta contestarlas desde lo más profundo de tu alma. 

Sueña, anhela y trabaja, pero que tus expectativas no nublen tu gratitud.  Dios ya puso belleza, provisión y propósito en lo que tienes hoy.

Enmanuel Frias, Puerto Rico

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