Devocional

El impacto de una mujer valiente

Texto: 25. La mujer le respondió: – Sé que viene el Mesías, al que llaman Cristo; cuando Él venga, nos enseñará todas estas cosas.  26. Jesús le dijo: – Yo soy el Mesías, el que habla contigo. (Juan 4:25-26)

La Biblia está llena de relatos de mujeres valiosas y valientes que marcaron la diferencia a través de los siglos. La narración de la mujer samaritana junto al pozo en Juan 4 es uno de estos muchos ejemplos. Jesús, desafiando deliberadamente las normas sociales, la busca para ofrecerle algo transformador, una experiencia que esta mujer necesitaba urgentemente. Mientras profundizamos en Juan 4, exploremos la belleza del corazón de la mujer samaritana: curiosa y con una inmensa necesidad, en busca de plenitud y sanación.

El encuentro de la mujer samaritana con Jesús va más allá de una conversación casual. Su corazón, anhelando algo más en la vida, entabla un diálogo profundo e inteligente. Una de las cualidades que la distingue es su negativa a ocultar sus difíciles circunstancias o poner excusas. En cambio, las deja al descubierto ante Jesús, creando un espacio para una conexión genuina. En respuesta a su autenticidad, Jesús, movido por la compasión, revela su identidad como Aquel que trae la salvación, pronunciando las profundas palabras: » Yo soy el Mesías, el que habla contigo.»

¿Imaginas el rostro de la mujer? Esta revelación enciende una llama dentro de ella, y sin reservas ni miedo, corre hacia su comunidad, proclamando el encuentro con Jesús que cambió su vida. Su pasión por compartir el poder transformador de Cristo se convierte en un catalizador para el despertar espiritual de quienes la rodean. La mujer, una vez marcada por la exclusión social, se convierte en un instrumento de redención, que lleva a muchos a la fuente de la verdadera sanidad y plenitud.

Así como la mujer samaritana desafió las barreras culturales y compartió valientemente su testimonio, las mujeres de hoy desempeñan un papel crucial en el ministerio. Su coraje, autenticidad y pasión por compartir el amor transformador de Cristo hacen eco de la audacia de la mujer samaritana. Que Dios nos ayude a que todos, inspirados por su ejemplo, aprovechemos la oportunidad que tenemos cada día, de acercarnos a Jesús con un corazón sincero y comprometido a guiar sin temor a otros a un encuentro transformador con el Señor.  En un mundo hambriento de plenitud, sigamos el ejemplo de la mujer samaritana, convirtiéndonos en vasos de esperanza y transformación en nuestras comunidades.

Créditos: 

Jenniffer Contreras Flores 

Puerto Rico 

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